Fin
Muchas cosas cambiaron en su vida, ya no es tan disconforme como antes. Ya no vive al minuto, ahora proyecta, a meses o años adelante. Sus objetivos trocaron radicalmente.
Gracias totales …
Muchas cosas cambiaron en su vida, ya no es tan disconforme como antes. Ya no vive al minuto, ahora proyecta, a meses o años adelante. Sus objetivos trocaron radicalmente.
Gracias totales …
La parca le moja la oreja, se cargó como souvenir una falange de su siniestra y días después cerca estuvo de llevárselo junto con su doncella.
Una amiga le dijo que la felicidad nunca es completa, y él se convence que tiene razón, ahora comienza a hacer un curso de carpintería para hacer la cuna de su párvulo.
Amiga:
Quisiera confesarte en alguna de esas interminables tertulias bañadas por el líquido áureo de Quilmes, todo lo que estoy viviendo con ellas , las diversas, las incontables , las que me roban el sueño.
Desearía poder compartir contigo este guiño del destino, de que te rías de lo patéticamente cursi que soy en algunas ocasiones; y de que no me arrepiento de ello en absoluto.
Podría contarte que no me incomoda exponerme tal como soy, y que por primera vez no me cuesta expresar eso .. lo que siento.
Es ambiguo el sentimiento porque me siento egoísta, a veces al pensarte, al imaginarte; y no poder anunciártelo
Te quiere , Yo
Amiga:
No soy bueno para expresar mi estado en estas situaciones. Cualquier palabra, frase hecha que salga de mi no llega a representar lo que siento, y dudo que te ayude a mitigar en lo mínimo tu momento. Es difícil remontarla cuando la parca te mete un gol al final del partido. La vida a veces es una mierda, lo se.
Ponele punch.
Te quiere Yo
Un comando de cinco mamelucos naranja ametralla con percutores neumáticos la vía adyacente a mi trabajo y mi cerebro también. Imposible poder coordinar alguna tarea que necesite concentración, elaborar una idea.
Todo se confabula para que no trabaje, por lo tanto seguiré leyendo blogs
Individo, en una mañana olvidable
Perseguía el rosario serpenteante de las luces que partía la autovía en dos, la lluvia era su cómplice infalible, a veces se manifestaba con mas ahínco, otras como caricias musicales sobre la capota; la sintonía en la radio se fugaba en ocasiones tanto como la visión que él tenia del trazo albo en el suelo.
Era tarde, demasiado para lunes. Cien kilómetros de recuerdos de imágenes de sonrisas y ojos destellantes, de ecos de risas y frases , le separaban de su reposo.
No estaba cansado, una mueca sonriente aparecía constantemente en su rostro.